domingo, 31 de agosto de 2008

Noe a secas.

Odio miles de cosas. Odio las personas desquiciantes, desquiciadas, tiquismiquis, perfeccionistas, agarradas y las que solo ven lo que quieren ver. Odio las personas que se inventan historias y las que te dicen cosas bonitas que en realidad ni piensan. Odio las que se atreven a decirte lo que quieres oir, yo odio oir lo típico que se suele decir. Odio la situación que se crea cuando un emisor manda un mensaje a un receptor, los dos saben que es todo mentira pero tanto el emisor, como el receptor, como el que pasaba por allí se quedan callados. Odio saber que odio tantas cosas que ahora no me acuerdo ni de la mitad. Odio la persona que pone cara de atención cuando le hablas a la vez que piensa en lo que se va a poner el día siguiente. Odio la gente que bebe de tu vaso de coca-cola sin pedir permiso y la que te pisa y no te pide perdón. Odio la persona que utiliza la palabra para convencer, conmigo eso no funciona. Odio la palabra demasiado, sobretodo si la utilizas para expresar lo mucho que te gusta algo. Cuando algo te gusta demasiado das a entender que piensas que no debería gustarte tanto pero en realidad tú no lo ves así, lo dices por decir. En definitiva, odio y punto. Igual que odiar por odiar. Odio que me lleven la contraria solo por sentir el gusto de ver como me pico. Odio la gente que utiliza el victimismo para conseguir lo que quiere. Odio explicar algo tal y como es y que la gente me malinterprete. De hecho odio que me malinterpreten a secas y que eso ocurra el 70% de las veces. Odio el que no admite algo evidente y la que te repite milquinientas veces lo que hizo el viernes por la noche cuando a la segunda ya te lo sabes de memoria. Odio que me mientan y lo peor, que a veces me digan la verdad. Odio a muchas personas y todo lo que hacen. Odio, odio y odio. Odio odiar y que me odien sin saber por qué. Odio escribir mal por haberme acostumbrado a escribir por el messenger y haber dejado de hacerlo en papel. Odio los mosquitos, las arañas, las sirenas y los circos. Odio los tios que ligan mil millones y la gente que quiere quedar bien con todo el mundo. Odio la prepotencia más que la hipocresía. Odio las miradas que no dicen nada y las que lo dicen todo, más. Odio saber que me cansaré de odiar y que en realidad detrás de tanto odio y muy en el fondo hay un encanto de persona.

jueves, 7 de agosto de 2008

Clavos encima de clavos pero tú no sabes como tengo las manos.

Se de un trovador
que escoge versos de cada canción.
Una frase de cada estrofa,
todo con ton y son.
Un poeta de mierda
que tejía su corazón
recordando las rimas
que cambiaban de estación.

martes, 5 de agosto de 2008

Noe del presente.

No estoy inspirada. En realidad nunca lo estube y nada de lo que escribí mereció la atención de cualquiera que se parara a leer. No estoy para nada inspirada, y la lluvia de agosto cae sobre mí como si aliviara lo que quemó el sol de julio.
Amé la primavera, y todo lo que me trajo de recuerdo. Me encantó marzo, abril y mayo. Creo que fue a mediados de abril, tube de nik puesto en el messenger una frase de una canción de fito que decía, primavera ven y cúrame el invierno. Y como por arte de magia una frase de nik a la que solo se le puede dar la categoria esa de frase de nik, decidió lo que iba a ser un cambio de etapa y manera de pensar en mi vida. Como disfruté de esta primavera, me trajo de vuelta personas que echaba de menos y se llevó, para no volver, a otras que urgentemente debían irse ahí. Me encantan las primaveras, y las personas que preguntan: ¿verano o invierno?, deberían añadir a su pregunta las dos estaciones que faltan, porque a una amante de los cambios como soy yo, si decides preguntar algo así, no sabría qué responder. Bueno, sí sabría qué responder pero no sería una respuesta de pregunta. No sería la respuesta a esa pregunta.
Amo la primavera, por eso espero que nuestra Madre Naturaleza deje que las siguientes vengan dispuestas a hacerme disfrutar, por una banda; y espero también, por otra banda, que traiga cosas tan grandes de recordar como las de esta pasada primavera.
Aunque puestos a pedir, si se cumplió eso de que llega la primavera para curarme el frío invierno, que este otoño me arregle el caluroso y decepcionante verano.
No lo dudo en absoluto, si fuera la mamá del verano, le habría castigado "sin salir hasta los 18" por lo mal que lo ha hecho. Y si pudiera convertirme en la profesora estos tres meses que estan pasando tan deprisa, les suspendía el curso entero por no acertar ni una. No lo está haciendo nada bien esta estación, me ha traído personas decepcionantes, inmaduras e incapaces de razonar, imposibles de visualizar un mundo racional, dónde los sentidos pierden la credivilidad que tenían.
A veces, la impotencia que siento es tan grande que me imagino arrancando el alma del cuerpo de las personas que no me entienden. Almas que dejo en lo más alto para que vean todo lo que yo quiero explicarles desde el punto de vista que más ayudará a arreglar sus taras de nacimiento. Son desmesuradas las ganas que me crecen ante este tipo de cosas. Me parece asombrante que algo tan fácil como ver qué pasa y como se arregla, se distorsiona por mentes encabezonadas en la única razon que conocen (la suya) y cegadas por su alto egoísmo y orgullo.
Odio a la gente, y la noe del presente se niega a conocer a personas que no merecen más que un simple ola y adiós.

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