domingo, 30 de noviembre de 2008

Mi corazón no está roto, solo que no me lo han devuelto.

El corazón no entiende de porqués. El corazón no piensa, siente. Se deja llevar. Tu corazón manda sobre ti y cuando crees controlar su ritmo acelerado, se detiene para dar el gran cambio y giro de tu vida. Un corazón habla más que mil palabras y ni mil pensamientos pueden contra él. Todas las razones universales mueren cuando decide un corazón. Decide donde va y con quien se queda, incluso a veces descarta la posibilidad de volver. Pero el corazón te da vida, late por ti. Y por eso debes no intentar llevarle la contraria. Puede que sea tu corazón pero no queda tan claro que la parada donde se baje sea tu decisión.

2 comentarios:

quechungovale dijo...

en verdad la gracia de tener un corazon es regalarlo a quien tu quieras.Lo malo es que ya no te lo devolverá cuando tu mas lo necesites.

(L)

mi niñaaaaa

dave dijo...

noe,lo tuyo es tuyo
ni mas ni menos
:)
mua

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