miércoles, 8 de octubre de 2008

ROLEX, es eficaz.

Estoy cansada del siempre igual, siempre lo mismo, de ir de un lado a otro y de dar vueltas sin parar, de pegar tumbos. Odio el tiempo muerto o el que pierdo en el transporte público. Ahora lo odio, antes no. Hace unos meses me encantaba eso de reflexionar en un vagón de tren, analizando cada partícula infinitesimal que formaba cada aspecto de mi vida. Aunque me llenaba más cerrar los ojos, ponerme música y dejar fluir los pensamientos. En cada viaje podía ser algo diferente y aun sabiéndolo yo me quedaba con ser estrella del rock. Visto así todo es muy chachi, muy positivo. ¿He dicho que odio los días de dejar la mente volar, no? Pues bien, ahora mi cabeza además de loca está obsesa con una jodida cosa las 24 horas del día que no me deja ni ser ni pensar. Me pregunto cuánto tardará en darse cuenta de que lo que quiero realmente es dejar de proyectar la misma imagen una y otra vez en el mismo sitio. En la parte interior de la frente, ahí. Ahí está. Y creo que va siendo hora de pedirle ayuda a algún reloj, que me de tiempo o algo. Será que soy pobre y no tengo un Rolex. Sí, será..

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